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domingo, 27 de julio de 2008

SI...

Si puedes mantenerte firme cuando a tu alrededor
todo el mundo se ofusca y tacha tu entereza.
si cuando todos dudan, fías en tu valor
y al mismo tiempo sabes excusar su flaqueza.
Si puedes aguardar y a tu afán poner brida
o ante el blanco de mentiras esgrimir la verdad
o siendo odiado al odio no darle cabida
y ni ensalzas tu juicio ni ostentas tu bondad.
Si sueñas, pero el sueño no se vuelve tu rey,
si piensas y el pensar no mengua tus ardores,
si el triunfo o el desastre no te imponen su ley
y los tratas lo mismo como a dos impostores.
Si puedes soportar que tu frase sincera
sea trampa de necios en boca de malvados,
o mirar hecha trizas tu adorada quimera
y tornar a forjarla con útiles mellados.
Si todas tus ganancias, puestas en un montón,
las arriesgas osado en un golpe de azar,
y las pierdes, y después, con bravo corazón
sin hablar de tus pérdidas vuelves a comenzar.
Si puedes mantener en la ruda pelea
alerta el pensamiento y el músculo tirante
para emplearlo cuando en tí todo flaquea
menos la voluntad que te dice: ADELANTE!
Si entre la turba das a la virtud abrigo,
si marchando con reyes del orgullo has triunfado,
si no pueden herirte, ni amigo ni enemigo,
si eres bueno con todos, pero no demasiado.
Si puedes llenar los preciosos minutos
con sesenta segundos de combate bravío,
tuya es la tierra y todos sus codiciados frutos
y los que más importa SERAS UN HOMBRE, HIJO MIO.
,

SUPLICA DE UNA MADRE


HIJO:
No te estanques jamás, quiero que triunfes.
supérate a ti mismo día tras día. Instrúyete, trabaja.
Nunca digas "mañana", hazlo en el momento.
Nunca digas "después" ...puede ser tarde.
Cada día se aprende algo nuevo. Deja huella al morir;
nunca te apagues.
Quiero que siempre brilles, que destaques; que cumplas tu
misión en ésta vida. No vivas en vano, te lo ruego.
Es muy triste que alguien acabe siendo nadie; lucha hasta el final.
No te conformes con: ya tengo bastante, es suficiente.
Dios te dió inteligencia , úsala. Dios te dió corazón, pues ama.
Cada esfuerzo es un triunfo, y un triunfo satisface.
Sé hombre de verdad, no simple hombre. Aprende a hacer el
bien, que te respeten, que seas a los demás siempre agradable.
Que te quiera la gente, no te crezcas. El orgullo envilece
y hasta ciega.
Señálate una meta: EL CIELO. El camino a seguir Dios te lo dice.
Y así podrás reír y contagiar a otros. Y así podrás amar y ser amado.
Y cualquier carga sentirás ligera. Si te enseñas a dar sin recibir siquiera.
Así te quiero ver , hecho, crecido, en plena madurez;
hombre de verdad; para mirarte entonces con orgullo y
exclamar satisfecha: ES MI HIJO!

Por: Elsa Parrao de Hoyos