domingo, 30 de agosto de 2009

LAS CUATRO ESTACIONES

Había un hombre que tenía 4 hijos. El buscaba que ellos aprendieran a no juzgar las cosas tan rápidamente; entonces, envió a cada uno de ellos por turnos a ver un árbol de peras que estaba a una gran distancia. El primer hijo fue en el invierno; el segundo en primavera; el tercero en verano; y el hijo más joven, en el otoño. Cuando todos ellos habían ido y regresado, él los llamó y les pidió a los cuatro que describieran lo que habían visto. El primer hijo mencionó que el árbol era horrible, doblado y retorcido. El segundo dijo que no, que estaba cubierto con brotes verdes y lleno de promesas. El tercer hijo no estuvo de acuerdo, dijo que estaba cargado de flores, que tenía aroma muy dulce y se veía muy hermoso; era la cosa más llena de gracia que jamás había visto. El ultimo de los hijos no estuvo de acuerdo con ninguno de ellos. Dijo que estaba maduro y marchitándose de tanto fruto, lleno de vida y satisfacción. Entonces, el hombre les explicó a sus hijos que todos tenían razón, porque ellos sólo habían visto una de las estaciones de la vida del árbol. Les dijo a todos que no deben de juzgar al árbol, o a una persona sólo por ver una de sus temporadas, y que la escencia de lo que son, el placer, regocijo y amor que viene con la vida, puede ser medida solamente al final, cuando todas las estaciones han pasado. Si tú te das por vencido en el invierno, habrás perdido la promesa de la primavera, la belleza del verano y la satisfacción del otoño. Conclusión: No dejes que el dolor de alguna estación destruya la dicha de lo que resta del ciclo de la vida. No juzgues la vida solamente por una estación difícil. Persevera a través de las dificultades y malas rachas.... mejores tiempos seguramente vienen por delante. La vida en un todo es maravillosa, no te dejes persuadir por algo malo o negativo que haya pasado hoy; dale tiempo, tómate tiempo y verás que todo se acomoda. Así como el río solo busca su cauce, nuestra vida también se encauzará acorde con nuestra visión y predisposición, según los objetivos que nos hayamos fijado.